40 pulgadas de alta definición

Sí, todo un pedazo de televisión que nos hemos comprado:

40 bravias pulgadas de alta definición

40 bravias pulgadas de alta definición

No me pude resistir a poner el Google Earth y parecer un meteorólogo televisero…

El televison está conectado al server por HDMI, con una resolución que ha pasado de 1024 (por la salida de TV de antes) a más de 1900×1080… toda una pasada, impresionante cómo se ve. Ahora mismo es el cacharro con más definición que tengo en casa.

Fin de semana social

Este finde hemos tenido toda la vida social que no habíamos tenido en el último mes:

1) Cena en Tres Cantos el viernes, en Il Nuraghe, con Antonio. La verdad que no nos acordamos que eran las fiestas, pero mejor dar un paseo y tomar un helado tranquilamente. Esta vez no nos cobraron de más y como siempre, la pizza carbonara excelente.

2) A día siguiente, levántate a las 8 para estar el primero para pasar la ITV en Guadalajara. Luego a correos a enviar un paquete a Proporta (ya comentaré este tema otro día) y finalmente a hacer la compra.

3) Antes de comer, recoge una televisión que ya os hablaré en la próxima entrada. Aprovechamos a comer con unos amigos de Alicia en una arrocería pegando a Quevedo. El arroz negro fue sencillamente genial, excelente. La fideua no se quedó corta tampoco, pero fue un poco raro que nos cobrasen hasta los chupitos.

4) Merienda-Café familiar en casa, con un primo eléctrico de 5 años, justo cuando tengo todo el salón empanado, con el server abierto de par en par (lo que explica el downtime de parte del sábado y domingo) y la tele nueva en el suelo.4

5) Cena en casa de un amigo de Alicia, para inagurarla. Es muy posible que os suene dónde vive, pues es la torre Pryconsa, la cual podemos ver al lado de la M-30 y Avenida de América. Como era un décimo piso, pude tomar unas panorámicas de Madrid:

Vistas de Madrid desde un décimo piso en la torre Pryconsa

Vistas de Madrid desde un décimo piso en la torre Pryconsa

Tras tanto ajetreo, el domingo ha sido un día de relax total (y cacharrear con el server un poquito), que bien nos iba haciendo falta (a Alicia también, que lleva como loca haciendo el material para la última parte de la opo).

De eventos y oposiciones

Estas dos últimas semanas las he tenido llenas de eventos. Uno de ellos, el de Madrid ha sido en el hotel Avenida de América. Un sitio muy inquietante, arquitectónicamente hablando. Tras una demo de cómo se para una inyección SQL con Watchguard, fuimos al coktail en el pub, situado en la última planta:

Desde el hotel Avenida de América

No me atreví a pasar por el suelo de cristal

El viernes 18, por la tarde, acompañé a Alicia a la oposición en Aluche, pues la verdad es que está un poco lejos. Llegamos allí, exploramos la zona, comimos en un Burger King cercano y la dejé hablando con alguna conocida para quitarse los nervios antes del examen. Cuando me avisó de que había terminado, como me quedé por Madrid trabajando, me acerqué a por ella. Parece que no le ha ido mal, pero bueno… ya se verá. Al día siguiente, segunda parte del examen, así que paseíto para allá de nuevo. Ya sólo le queda la exposición oral del tema. Todo este proceso se desarrolla en institutos, aprovechando que ya terminaron las clases:

Instituto donde Alicia está realizando la oposición

Instituto donde Alicia está realizando la oposición

Finalmente, el día 25 terminó la tanda de eventos: Training en un hotel del campo de las naciones, en el cual fue mucha gente, la sala era enorme, pero debido a un fallo logístico (me olvidé el super-ratón con puntero), sólo podía pasar las transparencias tocando el teclado del portátil, así que no pude moverme por la sala como me habría gustado y hacer el curso mucho más dinámico.

La ruta del bakalao

Esta semana ha tocado ir a Alicante y Valencia, pero no de vacaciones ni puente… porque el jueves 11 al final me ha tocado trabajar.

El martes, temprano, salí hacia Alicante para tener algunas reuniones. Aparqué creo que “por el el centro”, en el parking de Alfonso el Sabio (en el ticket no aparece la “X”… a ver si alguien no se atreve a entrar…) y busqué, ¡cómo no!, un restaurante chino. Si disponéis de Google Maps en el móvil, podéis hacer las búsquedas geolocalizadas, así que “Restaurante chino” da los más cercanos. Como ya he comentado, suelen estar vacíos de lunes a viernes, tienes una mesa sólo para ti, con tu matel, puedes trabajar cómodamente y son muy económicos.

A la vuelta, como me sobraba un poco de tiempo, pasé por El Corte Inglés, donde al estar disfrazado de romano, me confundieron un par de tipos con un empleado, preguntándome cosas.

A la vuelta, por la AP-7, pude ver cerca de Gandía un incendio bastante grande, pero no lo suficiente para los aviones… alguien se estará frotando las manos con las recalificaciones. También se puede ver Benidorm y sus “rascacielos”, además que puedes empezar a escuchar radios guiris, todas en inglés.

Finalmente llegué a Alfalfar, muy cerca de Valencia, donde me alojé en un Ibis junto a un centro comercial. Como había un McDonald’s pegando, pasé primero por ahí, pues me apetecía un poco de guarreo. Al hacer el check-in, de la cocina, que está pegada a recepción, salió el cocinero quien no dejaba de preguntarme si quería cenar algo. Le dije que ya venía cenado, pero insistía en que las ensaladas son muy ligeras… Imagino que será un plus a los precios tan ajustados de las habitaciones.

La habitación era bastante normal, pero el baño era desconcertante. Parecía el del un avión o tren, una especie de cabina de plástico dentro de la habitación con el WC, la ducha y el lavabo. En cualquier caso resultó útil y práctico.

Al día siguiente, miércoles, salí temprano hacia el centro de Valencia a por las reuniones. Otra vez más, para comer fuí a un chino (Restaurante Mey-Mey), pero este tenía muy buena pinta, pues no era el típico. El menú era algo más caro, pero valió la pena: dim-sum de entrante, muy distintos a los típicos rollitos de primavera.

Una cosa que me llamó la atención en Valencia fueron tres tiendas de cómics, y eso que sólo estuve allí un rato. También me hizo gracia una tienda de juguetes educativos, donde había un piano de cola chiquitito, igual que el que toca el amigo de Charly Brown.

A la vuelta, no dejaba de sorprenderme la cantidad de coches que venían en sentido contrario… resultó que había puente en Madrid, menos para mi, lo que es de “agradecer”, pues tienes tiempo a dejar listo todos los temas pendientes el jueves y viernes.

Visitas desde La Moraleja

Pues aunque nunca he ido por allí y dudo que conozca a alguien (incluso indirectamente que allí viva), resulta que me han enviado ya 14 visitas al blog.
Lo sorprendente de todo es que no es precisamente por lo que digo, sino por un comentario que respondía a un antiguo post sobre el anuncio de un “famoso” eliminador de plagas electrónico.
(voy a aprovechar y poner un banner poniendo que hay que pagar 1000€ por acceder, a ver si alguno cuela)

De Lisboa a Zaragoza

Esta semana la he comenzado con un par de días en Lisboa, o mejor dicho, el primero en Setúbal y el segundo ya en Lisboa, cerca de Amoreiras, junto al famoso shopping (así llaman allí los centros comerciales). El hotel en el que estuve, de lo peor, pues creo que había “pilinguis” en recepción esperando “algo” (¿o por algo?). Eso sí, el Internet sí que era bueno, mucho mejor que el de casa.

El jueves tuve visita relámpago a Zaragoza. Salí a las 6:00 y regresé a las 22:30, evidentemente en coche, pues en AVE no es barato y también me habría tocado madrugar, además de no tener coche que es siempre un incordio cuando las reuniones son cada una en una punta de la ciudad. La última la tuve justo al lado del Pilar. Nunca había estado (o al menos que yo recuerde) y me sorprendió lo grande que era. Lo único malo fue la vuelta, que traté de hacer caso a las señales y me di más de una vuelta por la Z-40, la “M-40” de allí.

El pilar al salir del parking que hay justo al lado

El pilar al salir del parking que hay justo al lado

Para terminar, el sábado votamos Alicia y  yo a las elecciones europeas, pues lo habíamos solicitado por correo (en casa voy a estar, pero me da mucha pereza ir al colegio electoral). Por la mañana temprano llegó el cartero, quien me entregó la documentación. Tranquilamente, con todo el taco de papeletas, elegí el voto, lo metí en el sobre que hay que meter en otro junto a otro documento y ya está, a correos a certificarlo. A ver si sirve de algo…

Cumpleaños de Alicia

El día 18 fue el cumpleaños de Alicia, así que para celebrarlo, fuimos ese mismo lunes por la noche a un restaurante italiano en Alcalá, el Abruzzi (que ahora con los terremotos cerca de Roma, el nombre suena bastante).

La comida era muy abundante, y en la carta hay un aviso, indicando que algunos platos son para compartir (¿cuáles?), pero la camarera nos nos avisó, así que nos llevamos lo que no pudimos terminar de la Pizza de la Nona que Alicia pidió y mi Calzone en una caja de pizza (tienen servicio take-away).

Para la familia, la celebración consistió en una barbacoa, que siempre gusta a todos y con salsa BBQ made at home.

La barbacoaaa, la barbacooaaaa

La barbacoaaa, la barbacooaaaa

También este sábado tuvimos cena con amigos de Alicia en casa, y de paso, jugamos hasta las mil al “Los Colonos del Catán”. No me suelen gustar los juegos de mesa y, como ya estaba casi catatónico, jugué muy empanado… ¡y por primera vez casi gano! (me ayudaron un poco, de otro modo, hasta se me olvidaba mi turno).

Se nota que el trimestre está avanzado

Ya llevaba un tiempecillo sin escribir, pues se nota que el trimestre ya está avanzado y el poco tiempo que me sobra hay que aprovecharlo.

La semana pasada, la de San Isidro, donde tuve festivo, fue relativamente tranquila, aunque tuve un par de días de “acción” en Guadalajara. Quería haber comprado, como recompensa pues se solucionó el problema, una caja de bizcochos borrachos en Hernando, pero como el cliente me acompañó casi hasta el coche, me dió un poco de apuro. En cualquier caso, tampoco me convienen.

Esta semana sin embargo ha sido algo más movida. He estado en Santander y Gijón. Fui en avión, pues en coche implica una noche más de hotel y un día perdido (entre ida y vuelta), así que sale rentable. El aeropuerto ya lo conocía, pero creo que lo han ampliado y ahora tiene dos fingers. Para moverme por allí alquilé un coche con LastMinute que sale más barato que directamente con Atesa y, aunque era con franquicia (todo el rato pensando en que me iba a tocar a mi pagar cualquier arañazo), LastMinute tiene un seguro (mucho más barato) que te devuelven el dinero.

Hacia la primera reunión, por el paseo marítimo

Hacia la primera reunión, por el paseo marítimo

Por la mañana tocaron reuniones en Santander y por la tarde Gijón (donde comí, para variar en un chino, pues tienes una buena mesa en la que abrir el portátil y trabajar un poco), para por la noche volver a Santander. Allí me hospedé en el Hotel Escuela Las Carolinas, un sitio muy, pero que muy recomendable. La habitación, el trato… todo excelente.

En el museo arqueológico están quitando ciertos escudos

En el museo arqueológico están quitando ciertos escudos

Terminado el día, de vuelta a casas, pero en un avioncito de Iberia… al menos no era de hélices, pero se movía bastante. Lo peor es que salí de la Terminal 1 de Barajas y regresé a la 4, tocando coger el autobús que une las terminales (un atraso, en Heathrow hay una especie de metro o un autobús interior… el de Barajas va por la autovía y no pasa por la de peaje, dando más rodeo).

Finalmente, con tanto viaje, me ha tocado currar el finde preparando los trainings que tengo que dar, pues como hemos sacado un nuevo producto, ha cambiado el temario.

Un par de semanas ajetreadas

La semana del 27 tocó ir a Barcelona. Allí estuve un par de días, de un lado para otro tanto a pie como en coche. Pude planificar más o menos bien las reuniones, de tal modo que el primer día tiré de coche y al día siguiente estuve por la ciudad, dando un “paseito” entre reunión y reunión.

El coche fue un PepeCar, que salío tirado de dinero (menos de la mitad que sus competidores), y eso que lo alquilé con sólo un par de días de antelación. El problema es que era el más pequeño, un Ford Ka de gasolina… Hacía años que no cogía un gasolina (desde la autoescuela, siempre diesel), así que un poco temeroso con calarlo. Lo pasé un poco mal en una rampa muy empinada, donde me tocó tirar de freno de mano pero el coche lo subí sin problemas como cualquier otro (tenía más preocupación que otra cosa).

Lo bueno de esa semana es que el día 1 fue festivo, haciéndola cortita y más llevadera… Aún así, el día 30 lo había cogido de vacaciones que tuve que cancelar.

En la siguiente semana, el lunes tuve que ir a Évora, una ciudad en Portugal, a mitad de camino entre Badajoz y Lisboa. Aproveché a ir el domingo y estuve en Montijo (cerca de Badajoz) pues es cierto que hace mucho que no voy por allí y ya tocaba.  En cualquier caso, fue visita relámpago, así que imagino que no cuenta mucho. A la vuelta de Évora, pasé por Badajoz a comer con cliente y vuelta a Madrid. En sólo dos días había recorrido 1100Km.

El miércoles, tocó Valladolid, donde pude ver el edificio que allí tiene mi anterior empresa (igual pero más pequeño) y otra vez vuelta a casa. Espero que nadie de la zona me lea, pero… ¡cómo tardan en arrancar en los semáforos!. Pasé por la Renault (no sé qué modelos fabrican) y quizás pude ver más esta marca de coches por la zona que cualquier otra, aunque quizás era una sensación subjetiva.

El jueves, a Burgos y de allí a San Sebastián (y no de los Reyes…). Tocó hacer noche allí y al día siguiente, el viernes, tras una reunión, tocó volver a casa, pasando por Vitoria para algunas más. El hotel estaba ubicado en la Plaza Zaragoza, justo una calle detrás de la Playa de la Concha, así que, hice un pequeño descanso por la tarde para darme una vuelta por la zona, ya que no había estado allí antes. A la cena, como no soy amigo de lo nuevo sin conocer (culinariamente hablando), estuve en un argentino cercano. Como curiosidad, en el restaurante, había un gallego prejubilado que venía casi desde París en bici… se ve que durante el viaje no ha hablado con mucha gente y no había forma de cortarle.

Así pues, en total, en esa semana han sido algo así como 2600 kilómetros… la revisión del coche, que parecía lejana, ya no lo es tanto, por lo que me tocará pedir cita casi de urgencia. Voy a pedir votos para protagonizar el próximo spot de “¿Te gusta conducir?”, aunque en mi caso sería: “¿quieres caldo?, ¡pues toma dos tazazs!”.

Las bicis

Alicia se empeñó en una bici. Ya lo había comentado antes, pero el sábado consiguió Materializarlo.
Fuimos a Decathlon, pero la que mola es un poco cara, así que acabamos en Hipercor donde compramos una bastante chula.
Yo recogí la mía de casa, así que tras preparalas el sábado por la tarde, el domingo tocó estrenarlas.
Por otro lado, gracias a mi móvil con SportsTracker, puedo sacar las rutas que hacemos y, lo más importante, ver las calorías consumidas

Por cierto, la ruta la tenéis en: Ruta

Posted by Wordmobi