Desde Seattle (II)

Estos dos días han sido interesantes,

Me levanto a las 6:00 a.m. para trabajar un poco con los asuntos incendiarios que surgen en Iberia. Aunque aquí es temprano, en GMT+1 son las tres de la tarde, así que ha dado tiempo a que suejan marrones a lo largo del día.

Terminados los marrones, me ducho y salgo directo a la oficina. La verdad es que no tienen nada que envidiar a google. Diseño ultra moderno, ping-pong, futbolín… Sin contar las cosas frikis que tiene la gente en sus cubículos.

Tras el training, ayer fuimos de compras. Unos Levis solo valen 40 dólares, que con el cambio y el tax free por ser europeos se queda en nada. Polos de Ralph Laurent son un poco más caros, sobre 60 y los traje de Hugo Boss no bajan de 800.

Para cenar, un compañero insistió en ir al Metropolitan Grill… Un sitio bastante caro, así que, haciendo cábalas para pedir lo más barato. Tambiém estuvimos en un Radio Shack, muy divertido, pues cruzamos la calle por mal sitio justo delante de la pocía que nos pitó.

A la vuelta de la cena, sobre las 21:30, las calles están vacías y sólo se ve gente “rara”, es decir sintechos de lo más variopinto o grupos que podrían hacerte cualquier cosa en un momento.

Hoy más de lo mismo, pero tenemos gran cena con todos los compañeros. Es más, justo estoy escribiendo desde aquí, pues han insistido en pedir un whisky shot, que con el estómago vacío estoy sufriendo, así que, mejor hablar poco…

Posted by Wordmobi

Desde Seattle

Sí señores, estoy en Seattle. Ahora son las 21:00, así que, sumad 8 horas y tendréis la hora de España.
Estoy un poco cansado así que seré breve:
Salí a las 9:45 de la T4 con Iberia hacia Heathrow. Una vez allí, transbordo hacia mi destino actual, llegando a las 18:00 hora local (de Seattle).
En la T4, se me acopla un señor mayor, un cubano que vive en Miami, pero me acaba comentando que tiene una hija en Seattle. Por otro lado, en el avión hacia Londres, va un grupo de Badajoz de fin de curso. Era la primera vez que volaban y se asombraban bastante: “… ¿este ruido es norma?…”, “… nunca he visto la nieve…”, “… el aeropuerto es como todo Badajoz de grande…”.
Al llegar a la T2 de Heathrow, toca hacer transbordo, a la T5 buscando la Flight Connection. Es necesario tomar un autobús de la T3 a la T5 y luego, en esta última, para ir a las puertas B, hay que coger una especie de metro (como el que une la T4 con la T4-S).
El avión para Seattle, un 747 con 400 plazas es impresionante. Se nota que los pasillos son amplios, pues se llena en un momento. Por diversos motivos, salimos con una hora de retraso, lo que me dio tiempo a ver un capítulo de “Benidorm” (una serie de ingleses en dicha ciudad) en la pantalla que tengo en el cabecero de delante. El dispositivo es una especie de pantalla táctil que da vídeo bajo demanda. Hay películas, series, dibujos, información y hasta una especie de TomTom que te dice por dónde va el avión.
Nada más salir está todo cubierto, así que, mirar por la ventana no es útil. Me pongo “Burn after reading” que me recomendó Alicia. Tras la pausa de la comida (una lasagna, ensalada, bebida y postre) estamos por Groelandia, ¡es lo que tiene vivir en una pelota!, según por dónde sea el arco te ahorras kilómetros (o millas). Impresionante, todo nevado, como en los documentales, con las zonas donde el mar está cubierto y hay placas flotando.
Sigo con “Casino Royale” y “La Guerra de los Mundos”. No quiero dormir siesta aunque me apetezca, pues ya he cambiado la hora del reloj y en Seattle están apenas comiendo.
Más tarde nos dan una merienda, así que aprovecho para seguir con “Little Britain” y un capítulo de “Familiy Guy”… qué aburrimiento de tanta tele. También, entre tanto, rellenas la carta verde y el formulario de aduanas.
Al llegar a Seattle, hay que pasar el control. Como llevo el pasaporte en un portapasaportes samsonite que te lo deja llevar abierto, parece que se ha quedado un poco holgado, así que el policía pensaba que lo había falsificado o cambiado la página de identificación… de traca. Al final, le expliqué de qué va el asunto y aquí estoy, a punto de dormir tras meterme una hamburguer típica de aquí, en el Pyramid, justo enfrente al hotel que está pegando al estadio del equipo local de baseball.
Ya he contestado los mails de rigor, así que al sobre, que mañana suena pronto el gallo.. y sólo son las 21:20… ¡ni cuando tenía 5 años me acuesto a esta hora!

De León a Lisboa

Esta semana ha sido entretenida también.

El lunes, como de costumbre, impartí los webinars de rigor, que suelen ser a última hora de la tarde. Nada más finalizar la segunda sesión (para Portugal), salimos pitando hacia León. Sí, hablo en plural, pues Alicia se vino (total, la habitación cuesta lo mismo…).

Llegamos cerca de las 12:30 de la noche, así que poco turimo, teniendo en cuenta que a primera hora tenía training:

Training en León

Training en León

Finalizado el training, tocó salir pitando hacia Madrid, de vuelta a casa, aunque por poco tiempo, pues al día siguiente tenía que estar el Lisboa. Llegamos sobre las 12:00, preparar la maleta y poner el despertador a las 4:00 para llegar con tiempo al vuelo de las 6:50.

Una vez en Lisboa, como tenía mucho tiempo hasta comenzar el training, probé a pillar el bus del aeropuerto en vez de los arriesgados taxis.

Bus de Aeropuerto al centro de Lisboa

Bus de Aeropuerto al centro de Lisboa

Sí, como véis, llevaba la corbata de Bart Simpson, en color corporativo pero con un punto simpático.

Desde Pombal hasta el aula del training, nada mejor que un paseito mañanero…

Vista a lo lejos de Marqués de Pombal

Vista a lo lejos de Marqués de Pombal

Al día siguiente, un breve pequeño training y más reuniones en Lisboa, por la zona de Amoreiras, una zona con grandes edificios y un centro comercial muy importante.

Edificio en Amoreiras

Edificio en Amoreiras

A la salida del training portugués y de camino al hotel (que es “gay friendly”, según booking.com), pude ver un restaurante con mi apellido como nombre, pero la foto no se ve bien

Restaurante Rodas

Restaurante Rodas

Finalmente, vuelta a Madrid, aunque no sin cierto problemilla: Alicia me reservó los vuelos y hoteles. Para ahorrar, pensó que lo mejor era coger de ida EasyJet y de vuelta Vueling, pero hay un problema, la primera opera en la T2 y la segunda en T4, así que, además de llegar en el último vuelo de la noche, tocó coger el metro para ir de una terminal a la otra para recoger el coche.

El viernes estaba tan cansado, que tras las reuniones en Madrid que tuve, llegué a casa y a las 22:30 ya estaba durmiendo.

Semana apretada

La semana comenzó con viaje a Lisboa, aunque en este caso, sólo un día y con vuelta no a Madrid, sino a Barcelona. En Lisboa, tocó otra vez Frango de Guia para comer… en breve me acabarán conociendo por allí. Para la cena, el aeropuerto de Lisboa tiene hasta Pizza Hut, así que ahí comimos.

En Barcelona estuve dos días, martes y miércoles, haciendo un poco “de turismo”. Para comer, desde un chino a un plato combinado (dependiendo del tiempo que tuviera), pero el martes, para la cena, fui a La Tramoia. El sitio está muy bien y toda la comida es a la brasa, pues tienen la cocina a la vista con una especie de barbacoas de carbón. Comí una hamburguesa de solomillo y unos huevos estrellaos. El sitio está cercano al Corte Inglés, a unos diez minutos de mi hotel, el Villarroel, lo que viene bien para darse una vuelta por la zona.

El hotel, parece interesante, pero tenía algunos problemas, como por ejemplo, un aire acondicionado muy ruidoso, una ventana que no cierra bien en la habitación y el agua caliente que sale tibia, pasando un poco de frío al ducharme. Por lo demás, es moderno y está bien, además de estar bastante céntrico, en una zona muy “divertida” (había muchas banderas arcoiris).

El miércoles cogí el tren en Sants hacia el aeropuerto. Esperando al avión (el último de Vueling, es decir, con una hora de retraso) vi a uno de los miembros del jurado de Factor X, Miqui. Con la espera, aproveché para comprar en las Duty Free (timabobos, es más barato en la calle muchas veces), una colonia para Alicia y, para la espera, un Jueves para mi.

De vuelta a casa, al día siguiente tocó darse una vuelta por Guadalajara, así que sólo he tenido el viernes para estar algo más tranquilo y poder cerrar temas pendientes… es más, hoy domingo estoy terminando el curso que tengo que dar mañana.

De Lisboa a Toledo

Como ya comenté en el anterior post, estuvimos en Lisboa el lunes y martes. Tuve todos los días de reuniones, así que poco turismo pude hacer, eso sí, pude comer en el Fogo de Chão y cenar en Sr. Frango de Guia.

El hotel, como siempre, reservado a través de Booking.com, donde siempre tienen precios y ofertas interesantes. En este caso, el hotel era muy moderno… demasiado, pues era “Gay Friendly”.  La habitación tenía neón azul por el cabecero de la cama, pero lo mejor fue la ducha: un difusor inmenso en la parte superior que era como estar bajo una lluvia torrencial.

El resto de la semana, fue algo más tranquilo, con un evento de training al que acudieron dos excompañeros, a los que espero les haya gustado bastante.

El fin de semana, fuimos a Toledo, de visita familiar, que se alargó hasta casi cena. Como ya era mucho abusar, antes que comenzaran los preparativos de la cena nos fuimos para no ser los típicos pesados que no saben cuándo irse. Lo bueno es que allí también hay Mercadona, así que aprovechamos allí para hacer la compra.

Ya pasó la semana

Esta semana ha sido bastante movida, de esas que cuando te das cuenta ya es viernes.

El lunes y martes tocó Portugal, concretamente Lisboa. El miércolesmas reuniones por diversos sitios y el jueves un training (al que por fin han ido antiguos compañeros).

Finalmente, el viernes ha sido para hacer todo lo que había quedado colgando de menos importancia (pues lo importante no se puede dejar pasar, así que me han dado más de las doce de la noche todos los días) y preparar, o mejor dicho, dejar a punto las reuniones de la semana que viene.

Estos días han sido un poco estresantes, de los que hay tanto por hacer que no sabes ni por dónde empezar.

Posted by Wordmobi

En el "Antaño"

El Antaño es muy posiblemente el mejor restaurante de Alcalá, así que, como Alicia aprobó el Profiency, fuimos allí a celebrarlo.

Para compartir y a modo de entrante, pedimos unos huevos estrellados con jamón. No escatimaron en absoluto con el jamón. Excelente, con sus vetas… impresionante, al igual que los huevos y las patatitas.

Para continuar, Alicia pidió presa ibérica con alioli y yo pedí carrillera de ternera de 36 horas de cocción a baja temperatura. Impresionante todo, la carne se desacía, el puré de patatas de acompañante de color morado y las cebollitas caramelizadas…. mmmm, riiiico.

De postre, y para compartir tras tantos excesos, una trilogía de chocolate muy interesante.

El garito está muy bien, pero tuvimos un problema: un pareja de paletos (rednecks), que no hacían más que dar voces y alardear de que estaban ahí porque les había tocado la lotería, además de su hija pequeña que sólo podía estar callada si ponía un cacharro con la música “Hey! Baby” en versión bailonga. La verdad es que lo arruinó todo, pues para tener ese ambiente, nos hubiésemos ido a un McDonalds, además que el personal no dijo nada ni nos pidieron disculpas o compensaron, así pues, no me planteo volver.

Es una lástima que un sitio, a priori interesante, sea peor que comer en cualquier hamburguesería familiar de los alrededores de un polígono industrial.

Y me da igual parecer un clasista, si pago una pasta por una cena en un sitio “bien”, lo quiero todo perfecto y sin excusas.

Extrañas marcas

Estas marcas están por todo el garaje del piso. Al ir a recoger el coche, me han llamado la atención, pues un coche goteando no ha podido ser, y dudo que haya gente con suficiente tiempo libre para hacer tanto el canelo.

19012009102.jpg

Tras pensar un momento, y la pista que todos los coches estaban empañados, ha sido fácil ver que se debe a condensación en las tuberías vistas del techo.

Posted by Wordmobi

En el norte

Esta semana he estado en Santander y Gijón con el trabajo.

Para ir, cogí un vuelo de Ryanair, pues no hay muchas más alternativas a la ultra-cara Iberia. En Barajas había muchísima niebla, por lo que mediante megafonía (seguramente usando voz “sintética” de Loquendo) anunciaban que muchos vuelos estaban sufriendo retrasos. En el caso del mío, el retraso se debió a que el avión se dirigió a una zona entre las pistas donde, mediante camiones con mangueras, rociaron con agua caliente la zona de las alas. Imagino que era caliente pues desprendía mucho vapor.

Al llegar, el aeropuerto de Santander es muy pequeño, tanto, que van avisando cuándo pasar por el control de seguridad para no llenar el “lounge” de espera. Por otro lado, aunque hay un “finger”, todo el mundo va a pie al avión y sube por escalerillas.

Para poder moverme por la zona, alquilé un coche. Habia mirado Pepecar, Europcar, Hertz… pero la más barata, con diferencia era Avis. Además, tienen un servicio de recogida en el aeropuerto. El probleme viene en que lo que has pagado no incluye seguro, así que, si le pasa algo al vehículo, tienes una franquicia de 600 euros. Al final, con seguro ampliado, no difiere mucho de los otros (unos 55 euros día). Había cogido el modelo más económico, un Fiat pequeñín, pero me dieron un León diesel.

Frente al Santander

Frente al Santander

Tras la última reunión de la tarde, salí hacia Gijón, donde tenía el hotel. Pese a que Google Maps indicaba dos horas y todo parecía autovía, hay un tramo que es carretera normal. Si a eso le sumamos que era noche cerrada, no conozco la carretera y que se me da muy mal las carreteras convencionales, tardé algo más. Por otro lado, al llegar a Gijón, el GPS se puso loco y di muchas vueltas. Al final, llegué al hotel Pasaje (30 euros en booking.com), justo enfrente del puerto y muy cerca del parque que tiene el “WC de King Kong” (o el Elogio del Horizonte).

En el puerto de Gijon

En el puerto de Gijón

Al día siguiente, más reuniones y salir pitando a Santander a otra más, justo antes de dejar el coche y volver al aeropuerto a coger el vuelo y de vuelta a Madrid, pero ya para cenar en casa tranquilamente.

Volviendo de Santander

Volviendo de Santander

Como curiosidad en la vuelta, nada mas aterrizar, sono una fanfarria de esas que, en los dibujos suenan en carreras o hipodromos, indicando que habíamos llegado puntuales, como el 90% de los vuelos de Ryanair… qué raro, todos los que hice con ellos fueron de ese 10% restante.

Earth

Earth es una serie documental de la BBC que Alicia me regalo al volver de UK.

Se trata de un pack con 5 dvd que imagino son de doble capa, pues deben contener mas de 4 horas de video cada uno.

Al comprarlo en UK, estan unicamente en ingles, eso si David Attemborough narra con calma y se entiende bastante bien.

11012009090.jpg

Panda en Earth (capítulo "Mountains")

Las imagenes son espectaculares, usando muchos medios aereos, sea cual sea el entorno, dando un punto de vista distinto respecto a otros documentales.

Posted by Wordmobi