Boda medieval en el S.XXI

Ayer estuve de boda, pero no era una boda “normal”, de esas en las que todo el mundo va de traje. En esta, era obligatorio ir con atuendos típicos del medievo.

Hubo reyes, doncellas, caballeros y… ¡hasta un bufón!.

Creo que sobran las palabras, por lo que os remito al blog de Alicia, donde ha publicado todas las fotos en este post que muy posiblemente, será recordado por mucho tiempo.

La farola que asoma

En estos paseos que me he dado por Madrid, he podido ver una farola que asoma por una ventana… sí, como lo estáis leyendo, una farola que sale de una ventana:

La Farola que asoma

Si alguien tiene necesidad de saber dónde esta, que no dude en contactar conmigo.

De curso en Madrid

Estos días estoy de curso por la mañana en Madrid. Aprovechando que puedo dejar el coche “cerca”, me doy un paseo… paseo que desde Google Maps parecía de no más de 15 minutos y que luego se convierte en cerca de 40 largos e interminables. Incluso con amago de pérdida.

En mi caminar, he encontrado un par de cosas curiosas, ambas dos en la Plaza de la República Agentina.

La fuente teñida de rojo (¿día 25 de septiembre?, ¿se celebra algo?):

Fuente Roja

Las puertas del infierno:

Puertas al infierno

Por cierto, a la vuelta del curso, por la Castellana, vi a una vieja que era igual que Beavis. El cardado era de casi un palmo de alto. Lástima no tener foto para que lo confirmaseis.

Habemos Arduino

Pues sí, ya tengo mi propio Arduino. He ido a recogerlo a Plaza de Castilla, donde he quedado con el colega que ha hecho el pedido… Mientras esperaba, he visto pasar a Torbe… Menudos días llevo, entre el aeropuerto y esto, ya he visto a: Valdano, Poti, Un psicólogo famoso de la tele (si alguien sabe quién es, que me avise), el presentador del tomate.

Dejando el tema del pedorreo aparte, necesito reciclar mi antigua placa de inserción, que todavía contiene los restos de una práctica de tercero de carrera… destruiré el Osciloscopio Digital que tanto nos costó realizar en pro de los nuevos proyectos con el nuevo cacharrito.

La idea es conseguir que el PC reciba “estímulos” del Mundo Real, como por ejemplo, la temperatura de la casa, el funcionamiento de la caldera, la iluminación exterior, la composición del aire de la cocina… y actuar en consecuencia.

Ya os iré contando los progresos que vaya haciendo, así como el SW desarrollado, que será, como no, Open Source.

Sábado sabadete…, ¡otra vez en BCN! (y III)

Al día siguiente, nos levantamos con previsión del desayuno con buffet libre. Esta vez, en vez de haber huevos fritos eran revueltos, quitando la gracia principal: mojar la yema al desayunar.

El trabajo lo terminamos antes de lo esperado, ocasionando la partida precipitada al hogar. Justo al llegar el vuelo estaba a punto de salir, adelantándose la hora a la que pensábamos llegar a casa (el puente aéreo tiene muchos menos aviones lo sábados).

El vuelo fue más aburrido que el resto, quizás porque ya no me llaman la atención, así pues, finalizado éste, conocido el camino de salida de la T4 y la ausencia de cola para coger los taxis, llegué a casa en un rato, poniendo punto y seguido a esta aventura por Barcelona.

Sábado sabadete…, ¡otra vez en BCN! (II)

Una vez en el hotel, como es de cuatro estrellas y no vamos de traje, el de la recepción se hace el loco, evitando atendernos… Cuando por fin habla con nosotros, nos dice que no tenemos reservas, sin embargo, oh!, al enseñarle los faxes intercambiados todo cambia… ¡qué despiste tan tonto!

Eran las 21:00 y las tripas pedían cena. La carta del hotel aprovechaba sus cuatro estrellas para tratar de cobrarte el doble de un menú en un sitio “normal” en cada plato, lo que hacía rentable coger el “ferrocata” e ir a Barcelona.

Al llegar a la Plaza de Cataluña, estaba hasta arriba. Parece que son las fiestas de allí. Al menos había un par de conciertos, tiraban tracas (sólo oímos los petardeos) y, en general, todo muy festivo.

Cenamos en una copia de los Fres&Co, llamado OVNI, sin embargo, en este puedes llenarte la bebida cuanto quieras.

En breve trataré de buscar las fotos que hicimos.

Sábado sabadete…, ¡otra vez en BCN! (I)

Como ya comenté, tuvimos que volver el sábado a Barcelona. Es lo que tiene hacer tan bien los números, que la gente pide bises.

Como la actuación comenzaba el sábado a las 8 A.M, era imposible salir ese mismo día, así que, volamos el viernes para hacer noche.

En la T4, nos encontramos con el presentador del tomate, a quien no le deben pagar la clase business, por lo que voló un par de filas detrás de nosotros. Es un problema, porque todo el vuelo lo pasé sin poder decir “… toma que toma, que toma toma que toma, que toma tá…”.

Para evitar esperar toda la cola que se organiza al entrar al avión, nos esperamos en los asientos del aeropuerto hasta que vimos que el finger se vaciaba. Al llegar a nuestros asientos, como todo el mundo había llenado los maleteros, no sabíamos dónde dejar las mochilas y los portátiles, así que, pulsé el botón de llamar a la tripulación. Como no venían, pulsé repetidas veces, lo que ocasionó que viniesen corriendo preguntado quién se moría… no se lo tomaron nada bien. Mi mochila acabó detrás de unos asientos.

Al llegar a Barcelona, el taxista nos dio mil vueltas hasta llegar al hotel. No está muy bien indicado y como no te metieses por la vía de servicio con mucha antelación, ya no había forma de entrar. Al final, llegamos a nuestro destino y el taxista, viendo las vueltas que nos dio, nos descontó casi la mitad de la carrera.

En casa otra vez… por poco tiempo

Ayer llegué a casa sobre las 22:30… mucho avión y tal pero, puerta puerta, son cerca de 4 horas. Teniendo que cuenta que tuvimos que levantarnos a las 5:30 AM para asegurar nuestra llegada puntual, estaba un poquito cansado. Además, tan sólo habíamos comido un bocata en el Pans&Company, ya que el desayuno en el hotel no comenzaba hasta las 7 (hicimos el check-out a las 6:15).

Poco hay que contar, tan sólo que la función ha sido tan buena que tenemos que repetirla este sábado 😉 Al ser la vuelta por la noche, pudimos ver las ciudades y pueblos iluminados. Nunca había volado de noche, lo que me resultó muy interesante. Lástima que me diera cosa encender el móvil (aún en el modo avión, que mantiene apagado el transmisor) para hacer unas fotillos y las veáis.

El vuelo salió y llegó con mucho retraso, provocando que para matar el tiempo, jugase con los botones de las luces… Vino la azafata al pulsar el botón de llamada para ver qué quería, confesando que “… estaba jugando…”. Con el dinero que cuesta el puente aéreo, me tenía que pasar todo el vuelo llamándola. Al pasar con el carrito me habría gustado preguntar si, como compensación al retraso, me daba algo, pero el cansancio me hizo desistir.

Todavía sigo con el cansancio acumulado, así que, por hoy, creo que es suficiente.

Desde Barcelona

Hola, esta vez sí que tengo Internet desde el hotel. Éste está en Sabadell, o lo que es lo mismo, muy lejos, tanto, que el taxista no sabía llegar ni venía en el TomTom. Afortunadamente, hice el trayecto con el Google Maps, apareciendo todas las calles por las que pasamos, así que, probando con la anterior, y la anterior… así hasta que el TomTom resolvió la antepenúltima calle antes del hotel.

La carrera desde el  aeropuerto fue de traca, tanto en el precio, como en el tiempo y lo que os voy a contar: en mitad de la carretera, saliendo de la autovía, el taxista sale de la carretera a un camino y se echa una meada, pero no creáis que se alejó, ¡al lado!. Como deferencia, nos descontó un euro, que en 59, tampoco fue para tirar cohetes.

El hotel parece chulo, la habitación es moderna y tiene cocina, pero tiene un olor extraño (como a desagüe). Siguiendo lo habitual en los hoteles, cobran por todo. Internet son 3 €/h, no hay pelis de estreno ni canal X.

Como mañana tenemos que salir muy temprano, no nos da tiempo a desayunar, pues éste comienza una hora más tarde de la hora que salimos (a las 7:30). Tratamos de “canjear” el desayuno por la cena, pero, ¡oh!, no hacen ni comidas ni cenas, así que, lo único que podemos hacer es pedir una pizza al Telepi.

Al tratar de pedir la pitanza, tratamos de colar un 2×1. Todo parecía ir bien, pero cuando le decimos que estamos en el hotel, nos dice que los precios son los de una carta que tenemos en las habitaciones. El caso es que son más caras y no hay 2×1, por lo que cuando nos comentan que están a 10 minutos, pues decidimos ir a recoger.

Esta zona de Sabadell es nueva, por lo que el turismo que hemos hecho es de lo más inútil. Casi nos perdemos, pero, afortunadamente, Google Maps para el móvil nos ha sacado del apuro, ya que el TomTom que tengo no está actualizado y nos dejó tirados.

Ahora al sobre, ¡que en un rato el despertador suena!

Otra vez hacia Barcelona

El otro día no quedó todo terminado, quedando tan sólo el “truco final”, ese en el que parece que la cosa va mal pero luego se soluciona de forma espectacular… El problema es que sólo se puede hacer muy temprano, por lo que asegurar la llegada a la hora para la función en el Puente Aéreo esa misma mañana es incierto. La mejor opción es ir el día antes por la tarde/noche.

Dormiremos allí, pero esta vez el hotel es distinto, y no está al cruzar la calle (está en Sabadell), lo que nos obligará a madrugar un poquito.

Al igual que antes, ya contaré el viaje, aunque imagino que no será tan espectacular (no creo que vuelva a pedir un “bautizo aéreo” a la azafata).