Fin de trimestre con Cenita y Bolos

En esta semana hemos terminado el “quarter”. Además de todo el curro que supone el cierre, hemos tenido un training a modo de traca final.

En el curso dado el día 30 en un hotel del Campo de las Naciones hemos tenido casi overbooking. La sala completamente llena y gente que finalmente no pudo asistir. Al terminar, estaba casi pálido pues como soy un poco especial, los canapés que pusieron no me acaban de convecer, además que llegué un poco tarde y apenas quedaba… Como anécdota, parece que en la sala de al lado también habían terminado y se pusieron a aplaudir, por lo que comenté “jo!, al de al lado le aplauden!” y se animaron a dar unas palmas.

El viernes, Alicia celebró su primer sueldo y nos invitó (suegros y cuñados incluidos) al parador de Alcalá. Allí disfrutamos de un menú degustación, quizás un tanto modernos los primeros platos, pero con un plato típico como segundo. De postre, como no, costrada de Alcalá. Una cosa que me gustó fue que había varias aguas para elegir, algo que no comprendo de muchos otros resraurantes, donde puedes elegir “n” botellas de vino, pero sólo una de agua.

Para rematar la semana, qué mejor que unos bolitos en el Diversia con ex-gemeuvitas tras una opípara cena en el Tony Roma’s. Con la mega hamburguesa y su famosa “cookie”, las primeras tiradas no daba pie con bola.

Aquí podemos ver a Javier, con la burger que se pidió:

Javier y su mega hamburguesa

Javier y su mega hamburguesa

Hacía algún tiempo que no íbamos a los bolos y parece que han puesto una especie de promo: si te sale un bolo rojo delante del todo, si haces un “strike” tienes una partida gratis. No sé que pasaba en nuestra pista, que las veces que nos salió siempre quedaba el mismo bolo en pie… yo creo que tenía pegamento o un buen imán. El caso es que tenemos tickets (no por eso, sino por otra promo) para ir este miércoles a echar una partidilla. ¿Alguien se apunta?

En la bolera

En la bolera

De Barcelona a Lisboa y luego al hospital

Esta semana ha comenzado muy temprano. A las 3:30 sonaba el despertador un lunes para ir al aeropuerto y pillar el primer vuelo a Barcelona. Una vez allí, todo el día de reuniones, hasta llegar al hotel y descansar un poco. Aprovechando para cenar con un “compañero” (no trabaja en mi misma empresa, pero colaboramos mano a mano) de trabajo. Por cierto, sí, comí en un chino, para variar.

Al día siguiente, seguimos en Barcelona, pero con un training de la nueva versión del producto. El training bien: esta vez nadie hizo preguntas “surrealistas” (como “… ¿se pueden bloquear canales de TDT con un firewall?…”). La única pega es que tuve que salir pitando de allí por la tarde, pues el último avión hacia Lisboa salía demasiado temprano. Por cierto, con la fusión de Vueling y ClickAir, Iberia mete a pasajeros en Vueling y no se les cae la cara de vergüenza. Yo prefiero Vueling, pues Iberia te trata igual o peor y encima vale con diferencia mucho más.

Ya en Lisboa, el hotel que suelo coger estaba ocupado, pero encontré otro relativamente cercano y que según booking estaba bien. Al llegar, para empezar había bares con mucho neón, de esos que están cerrados y hay que llamar (no sé si me explico). El caso es que era un casa vieja, típica de la zona, aunque la puerta de cristal era muy moderna. Llego a recepción y mientras estoy pagando, veo que hay una puerta que pone “WC” y me entran los mil males: ¿No hay baño en la habitación?, ¿es compartido?.

Pues bien, con los ojos como platos pensando en dónde me he metido, me enseñan la habitación, que da a la pequeña recepción y sólo veo una puerta de armario y otra con cerradura sin pomo. Una vez me dejan ahí, abro el armario y sólo hay perchas, así que me acerco a la otra y resulta ser corredera y lo que parecía una cerradura no lo es, así que no hay problema, sí tengo baño en la habitación. El hotel se llamaba Hotel Inn Fashion Lisboa.

Para cenar, esta vez solo y ya tarde fui a donde seguro que hay algo que me gusta: un Telepizza. Lo curioso es que todos los que estábamos allí éramos españoles. Justo debajo, hay un restaurante de francesinhas que habría recomendado al resto, pues imagino deben estar buenas, pero como el queso y embutidos no son lo mío, prefiero no probarlas.

Al día siguiente training. Sin problemas, con gente certificándose, todo a tiempo, así que muy bien, salgo contento hacia el aeropuerto a esperar por el vuelo de vuelta a casa.

El jueves, aunque lo tenía libre, mientras no fuera al hospital, podía hacer alguna cosilla, así que aproveché para llamar a unos clientes, ir a una conference con los compañeros y a llevar a mi padre al hospital, en Arturo Soria. Allí, mientras esperábamos, pues se retrasó bastante, propuse ir al museo africano “Mundo Negro”, que estaba justo al lado, pero a nadie le interesó la idea.

Tras más de dos horas de retraso, comenzó la intervención, fuimos a tomar un café y esperar. Lo gracioso de todo es que nos llaman para decir que no tienen fajas (era una operación de hernia abdominal) y que tenemos que comprar una, en el Arturo Soria Plaza, a precio de oro.

Terminada con éxito la intervención volvemos a casa, pasando el viernes como cualquier otro, con la diferencia de ir a la clínica a recoger a mis padres a última hora de la tarde, tras ser dado de alta.

Por cierto, el sábado fuimos a cenar al Vips con unos amigos y tienen menú para celiacos, pero la verdad es que tiene muy poca variedad.

Ataque de moscas

Llevamos un fin de semana de lo más raro, pues por algún misterioso motivo, no dejan de aparecer moscas gordas en la cocina.

Hasta el jueves todo bien, pero el viernes, al llegar a casa para comer, en la cocina había cerca de 20 moscas gordas. Es raro, pues la ventana la solemos dejar abierta y es la primera vez que pasa. Tras matar Alicia las que veía (pues yo soy incapaz de verlas cerca), ya no teníamos ni ganas de comer. Salía por todas partes, entre los muebles, detrás de la puerta…

Alicia comentó que por la mañana le olía raro fuera y el vecino de enfrete cuyo balcón de la cocina da al nuestro lleva sin aparecer varias semanas (el papelito que dejan los de la revisión del gas ha estado en su puerta encajado más de 15 días), así que, incluso llamamos al 112… quizás sea exagerado, pero por lo menos si mañana sale en las noticias no será por no haber hecho algo al respecto.

Tras comprar más insecticida, llevamos un par de días fumigando la cocina con la puerta cerrada, por lo que a las pocas horas encontramos algún que otro cadaver. En estos momentos ya hemos matado/encontrado 32 asquerosas moscas gordacas. ¿Es posible que entren por el desague de la lavadora?, ¿por qué sólo están en la cocina?.

Dos años con el blog

Todo empezó con un primer post de prueba y todavía sigue en marcha, llevando poco más de 300 entradas, 275 comentarios, cerca de 10 visitas diarias…

Muchas veces, escribiendo nuevas entradas (como las que he escrito de vacaciones), he referenciado otras más antiguas, llevándome sorpresas, pues no recordaba aquellas fotos, aquellos momentos.

Entiendo que no le interesa a casi nadie y ahora con Facebook, tiene menos “sentido”, pero lo veo como un diario, algo que podré ver en el futuro para ver qué hice, dónde lo hice, por qué lo hice.

Es hora de mirar hacia adelante y seguir escribiendo entradas con las nuevas aventuras que me vayan pasando.

Por fin vacaciones (y XII)

Bueno, al final todo lo bueno se acaba.

Han sido 11 días, en los que hemos visto un montón de cosas, 4500 Km recorridos, en los que el reloj no ha marcado ningún ritmo, en lo que hemos hecho lo que nos ha dado la gana… pero llegó a su fin y hay que encarar la realidad: el estres laboral, la semana de lunes a viernes interminable, pero también es cierto que con nuevos retos (sobre todo Alicia) y, por ahora, sigue siendo divertido, que es lo que importa.

Como guinda final a toda la serie “Por fin vacaciones”, aquí van las fotillos del viaje. Disfrutadlas:

http://picasaweb.google.com/s/c/bin/slideshow.swf

Captchas en el blog

Desde hace una semana estoy siendo bombardeado con spam, que se intenta colar en el blog a modo de comentarios. Como sabéis, todos los comentarios son moderados, por lo que hasta ahora no se ha publicado ninguno, pero sí me llegan las pertinentes notificaciones de ello (al principio, pensaba que se había hecho popular el blog).

Así pues, con todo lo dicho, para eliminar estas molestias, nada mejor que un captcha, aunque a veces es bastante molesto para el usuario.

Por fin vacaciones (XI)

Hoy hemos ido a Barcelona, donde el primer destino ha tratado ser el Parque Güell, por aquello de ver las “lagartijas” raras que tiene, pero ha sido imposible, por más vueltas que hemos dado no hemos podido aparcar por la zona, pues el parking que hay lo tenía cerrado la Guardia Urbana, pero he podido comprar un imán con forma para mi.

Con el cabreo inicial, fuimos a la Plaza de Cataluña, donde aparcamos en el parking del centro comercial Triangle. Tras un paseo por la zona, fuimos a comer a La Tramoia. Ya lo conocía, pues había ido en una cena con el trabajo, pero esta vez tocó con Alicia. Como siempre, muy bien, excelente.

De allí fuimos a la Universidad, muy cerca de allí, andando, cogimos el metro y nos plantamos en la Sagrada Familia. Ya la había visto hace algún tiempo, pero esta vez, de vacaciones, la pude ver con más calma. La verdad es que se nota bastante el color de la piedra de las zonas nuevas y las antiguas. Íbamos a entrar pero la cola que había y el precio abusivo (para ver una obra, a día de hoy) nos hicieron desistir.

Andado llegamos a Glories, para ver la torre Agbar, que siempre es curioso y ver esa zona de la Diagonal, donde se puede ver gente con extraños monopatines.

Otra vez en metro llegamos al punto origen del día, pero con rumbo hacia las ramblas. Como ambos ya habíamos estado y el sitio está hasta arriba de gente, tras ver el mercado de la Boquería, fuimos al barrio gótico, pues eso sí que no lo conocía Alicia. Yo estuve por la zona hace algunos años con Emilio, un compañero del trabajo cuando estuvimos con un proyecto Sant Cugat… Alicia descubrió una zona donde vendían abalorios y rollos de los pendientes que hace, así que, tocó ir de compras por todas las tiendecillas.

Una vez llegamos a Colón, vuelta atrás, con más calma, pero ya con destino al coche, para volver y cenar en la casa rural.

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Por fin vacaciones (X)

Hoy hemos madrugado para ir a Andorra.

El camino se me ha hecho bastante largo, pues aunque en teoría no llega a dos horas, al ir por carretera de un sólo carril por sentido y atravesando pueblos, tenía la sensación de llevar mucho más tiempo al volante. Además, al ir llegando a la frontera, comenzó el atasco, que no se disolvió hasta entrar en el parking. Por otro lado, a mitad del camino surgió un pequeño marroncete laboral, pero de rápida solución.

Una vez allí, de un lado para otro viendo tiendas. Primero dejé a Alicia mirar las de ropa, para “ganármela” y poder ir a las de electrónica diversa sin problema.

La verdad, es que no hay gran diferencia de precios, salvo diesel (sobre los 86,4 cétimos/litro, cuando en España está a más de 91), bebidas alcoholicas (Malibú de un litro a 9 euros, Jameson, también un litro, a 12) y, supongo, el tabaco, pero eso ya no lo miré… También tenía un encargo familiar sobre un perfume de Channel, pero, sinceramente creo que la diferencia está sólo en el IVA y cierta competencia feroz entre la amalgama de perfumerías que recorren la calle principal.

Para comer, no sé si los Escargols son típicos de ahí, pero no me hacen gracia, así que acabamos en un KFC poniéndonos las botas de pollo. Quizás por eso, Alicia tuvo un pequeño problema gástrico que nos hizo entrar dos veces en la misma cafetería, la primera por un café y la segunda una cocacola.

Finalmente, lo único “chollo” que hemos comprado ha sido un Lotus a mitad de precio para Alicia y un bluetooth Nokia tirado de precio, pero no sin antes recorrernos Andorra de arriba a abajo. Por cierto, también venden sprays de defensa por menos de tres euros ;).

A la vuelta, aprovechamos para llenar el coche y soportar el atasco de salida, pues en la aduana española parece que paran a uno de cada diez… no por temas de seguridad, sino por ver quién compra alcohol o tabaco sin los impuestos que tanta falta hacen a los que nos desgobiernan.

Por cierto, justo al llegar con el coche a la puerta de la casa rural, ya de noche, veo “algo” que salta por el camino… me bajé del coche y era una ranilla, que al verme se espantó y volvió por donde había venido. Es la primera rara en libertad que veo en directo en mi vida.

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Por fin vacaciones (IX)

Ya nos hemos despedido de Briones y hemos puesto rumbo a Lleida, hacia los Jardins del Segrie.

En el camino, paramos en Zaragoza, donde vismos El Pilar y la Torre de la Seo, además de dar una vuelta por la zona y aprovechar para comer. Llegamos a Lleida sobre las cinco de la tarde, así que rápidamente, para aprovechar el día, preguntamos a dónde podríamos por la zona.

En Lleida ciudad, dimos una vuelta rápida, por la zona de la estación y la rambla, además de subir al castillo, desde el que se ve toda la ciudad, pero fuimos un poco tarde y preferimos no estar mucho más tiempo (había gente algo rara pululando por ahí).

De ahí salimos hacia Alguaire, donde hay un mirador, pero en vez de ir con GPS, fuimos a “pelo”, con pequeña pérdida y cambio de sentido incluido. Una vez llegamos al mirador, el camino era muy rústico, es decir, sin asfaltar, optando por no seguirlo para evitar posibles problemas. Continuando por la misma vía, llegamos al aeropuerto de Lleida, el cual está todavía en obras, pero su torre de control es muy chula.

De vuelta al alojamiento, es de los pocos que hemos visto en los que no te la “clavan” por comer allí, así que unas tapitas y, como no hay que conducir, una copita de sangría.

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Por fin vacaciones (VIII)

Hoy hemos “madrugado”, pues el desayuno empieza a las 9:30 y queríamos ir a Pamplona.

Por la de peaje, todo autovía hasta Logroño, y luego por otra nueva autovía hasta allí hemos tardado una hora y tres cuartos, así que a las 11:30 más o menos ya estábamos por allí, aparcando en un parking pegado a la famosa calle Estafeta.

Lo primero que hemos hecho ha sido entrar en una tienda original de Kukuxumusu, luego, hemos visto un poco el recorrido de los encierros y hemos acabado en la famosa plaza del ayuntamiento, donde el chupinazo y en la caseta de turismo, donde nos han dado un mapa y qué podíamos ver. También aprovechamos para firmar por la capital europea de la cultura, pues prefiero que no sea en Alcalá (paso de que me suban el IBI y demás) y nos dieron unas camisetas que aprovechamos para regalos “típicos” (sí, es cutre, pero no me valen).

Fuimos a la catedral (pero estaban en misa), al parque de la Taconera, una visita por las murallas, el museo de Navarra y vuelta al recorrido de Sanfermines. Al final, para variar, cominos en un kebab (es lo único que no parecía una trampa para guiris) y me compré una camiseta cachonda.

De allí fuimos a Logroño, pero no vimos nada “interesante”, así que continuamos la vuelta al hotel, pasando por El Ciego, donde tienen un hotel cuyo arquitecto es el mismo que el del Guggenheim, haciendo un contraste de los más raro: la iglesial del pueblo a un lado y al otro el hotel ultramoderno…

Continuamos la vuelta y paramos en las bodegas Dinastía Vivanco. La verdad es que de vinos no entiendo, y a priori el nombre no me suena, aunque se lo han currado y el sitio es digno de ver: museo muy interesante con todo los procesos y maquinaria del vino. Luego, la visita incluía una cata, aunque sólo una copa, bien de crianza 2005, bien un mosto. Alicia, que no le gusta nada el vino, le gustó bastante. Lástima que tengamos que seguir viajando pues habría comprado unas cuantas (yo pedí un mosto, por eso del coche).

Terminamos el día en Haro, pero, en comparación con Briones, es muy “ciudad”, es decir, no está tan bien conservado ni es tan “rural”.

Bueno, mañana nos espera otro viaje largo, así que toca mirar la ruta y demás.

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