Vecinos…

Tengo una lavadora puesta y empieza a sonar ruido de tubería saliéndose… Tras el susto y ver que no es ningún problema interno, me doy cuenta de dónde viene; el vecino de arriba está ¿baldeando? la terraza y todo el agua me está cayendo en la ropa que tengo tendida… Ahora está moviendo todos los muebles de un lado a otro, algo que hace con mucha frecuencia.

Desde Seattle (y IV)

Finalmente, aquí vienen las fotos que tomé en mi aventura en Seattle.

Tenemos fotos desde la terminal 5 de Heathrow, con la escalera mecánica más larga de todo el aeropuerto, pero esta vez, no como cuando fui a ver a Alicia, que la vi por fuera, sino esta vez montado en ella.

La mayoría de las fotos son nocturnas, pues al salir del trabajo ya era un poco tarde. Desde fotos del downtown, hasta las cenas con todos los compañeros. También hay fotos desde las oficinas y hasta una galleta de la suerte que no tiene mala pinta… a ver si es verdad.

Finalmente, tenemos fotos de la casa de un compañero, quien se ofreció a llevarnos a CostCo y a Fry’s para comprar, así que luego, en su casa nos deshicimos de todos los embalajes.

Por cierto, al ver en el aeropuerto publicidad de la empresa, fue obligado hacernos fotos.

http://picasaweb.google.com/s/c/bin/slideshow.swf

Desde Seattle (III)

El viernes fue el último día en Seattle, así que el día anterior, fuimos a “celebrarlo”, o visto de forma profesional, hacer “team-building”.

Otra vez más, más whisky shots, eso sí, no cualquier cosa, sino Jameson.

El viernes, de camino al aeropuerto, fuimos a Costco, una especie de Makro, pero con electrónica, y a Fry’s, un megastore de ordenadores. Aproveché para comprar un disco duro externo y un maletín-trolley para el portátil muy majo y tirado de precio.

Para comer, fuimos a un Jack in the Box, una cadena de hamburguesas, para probar la auténtica comida basura (pues las otras que he comido eran en sitios “buenos”). Para beber, no sabía si una “root beer” o un Dr. Peeper, decidiéndome por el último, el cual tiene un sabor a piruleta muy extraño.

El vuelo salía a las 18:40, así que antes, para no levantar sospechas, tiramos todos los embalajes de los productos y pasar por aduanas como usados. Una tontería, pues mi vuelo a Londres, no pasé por ninguna (era una conexión entre vuelos) y al llegar a Madrid, por ser vuelo Europeo tampoco.

Como en el vuelo de ida, lo primero que hice fue cambiar la hora del reloj y tratar de hacer lo mismo que haría en ese momento. De las 18:40, pasamos a las 3:40 de la mañana, así que tocaba dormir, lo que se hizo complicado, pues pasan para darte la cena y tenía otra razón importante para tratar de no dormir: Como el vuelo pasa por la bahía de Hudson y Groelandia, así que sabía que podría ver la aurora boreal. Fue alucinante, me desperté tras varias horas de vuelo, abrí la ventana y ahí estaba, ese resplandor fantasmagórico, en mi caso verdoso, con un suave moviemiento. Realmente increíble.

El vuelo llegó a las 12:15 a Heathrow, a la terminal 5, asi que tocó coger un autobús interno del aeropuerto hasta la terminal 3. Si la aurora boreal fue increíble, ver a Stephen Hawking pasando por la terminal casi más. Me habría acercado por un autógrafo, pero, no creo que fuese oportuno.

Ya de vuelta, tras más de 15 horas de viaje, cada segundo de más, al esperar la maleta, al metro, al tren se me hacía insoportable, además, tenía la cabeza como un bombo y un ataque de alergia (ojos colorados, aunque el izquierdo como un tomate por el champú).

En cualquier caso, ya estoy en casa, una aventura muy interesante, ha conocido al resto de mis compañeros y al CEO, he estado en la sede de mi empresa y un poco de turismo (nocturo) por Seattle. Es llegar y ya estoy deseando volver.

Desde Seattle (II)

Estos dos días han sido interesantes,

Me levanto a las 6:00 a.m. para trabajar un poco con los asuntos incendiarios que surgen en Iberia. Aunque aquí es temprano, en GMT+1 son las tres de la tarde, así que ha dado tiempo a que suejan marrones a lo largo del día.

Terminados los marrones, me ducho y salgo directo a la oficina. La verdad es que no tienen nada que envidiar a google. Diseño ultra moderno, ping-pong, futbolín… Sin contar las cosas frikis que tiene la gente en sus cubículos.

Tras el training, ayer fuimos de compras. Unos Levis solo valen 40 dólares, que con el cambio y el tax free por ser europeos se queda en nada. Polos de Ralph Laurent son un poco más caros, sobre 60 y los traje de Hugo Boss no bajan de 800.

Para cenar, un compañero insistió en ir al Metropolitan Grill… Un sitio bastante caro, así que, haciendo cábalas para pedir lo más barato. Tambiém estuvimos en un Radio Shack, muy divertido, pues cruzamos la calle por mal sitio justo delante de la pocía que nos pitó.

A la vuelta de la cena, sobre las 21:30, las calles están vacías y sólo se ve gente “rara”, es decir sintechos de lo más variopinto o grupos que podrían hacerte cualquier cosa en un momento.

Hoy más de lo mismo, pero tenemos gran cena con todos los compañeros. Es más, justo estoy escribiendo desde aquí, pues han insistido en pedir un whisky shot, que con el estómago vacío estoy sufriendo, así que, mejor hablar poco…

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Desde Seattle

Sí señores, estoy en Seattle. Ahora son las 21:00, así que, sumad 8 horas y tendréis la hora de España.
Estoy un poco cansado así que seré breve:
Salí a las 9:45 de la T4 con Iberia hacia Heathrow. Una vez allí, transbordo hacia mi destino actual, llegando a las 18:00 hora local (de Seattle).
En la T4, se me acopla un señor mayor, un cubano que vive en Miami, pero me acaba comentando que tiene una hija en Seattle. Por otro lado, en el avión hacia Londres, va un grupo de Badajoz de fin de curso. Era la primera vez que volaban y se asombraban bastante: “… ¿este ruido es norma?…”, “… nunca he visto la nieve…”, “… el aeropuerto es como todo Badajoz de grande…”.
Al llegar a la T2 de Heathrow, toca hacer transbordo, a la T5 buscando la Flight Connection. Es necesario tomar un autobús de la T3 a la T5 y luego, en esta última, para ir a las puertas B, hay que coger una especie de metro (como el que une la T4 con la T4-S).
El avión para Seattle, un 747 con 400 plazas es impresionante. Se nota que los pasillos son amplios, pues se llena en un momento. Por diversos motivos, salimos con una hora de retraso, lo que me dio tiempo a ver un capítulo de “Benidorm” (una serie de ingleses en dicha ciudad) en la pantalla que tengo en el cabecero de delante. El dispositivo es una especie de pantalla táctil que da vídeo bajo demanda. Hay películas, series, dibujos, información y hasta una especie de TomTom que te dice por dónde va el avión.
Nada más salir está todo cubierto, así que, mirar por la ventana no es útil. Me pongo “Burn after reading” que me recomendó Alicia. Tras la pausa de la comida (una lasagna, ensalada, bebida y postre) estamos por Groelandia, ¡es lo que tiene vivir en una pelota!, según por dónde sea el arco te ahorras kilómetros (o millas). Impresionante, todo nevado, como en los documentales, con las zonas donde el mar está cubierto y hay placas flotando.
Sigo con “Casino Royale” y “La Guerra de los Mundos”. No quiero dormir siesta aunque me apetezca, pues ya he cambiado la hora del reloj y en Seattle están apenas comiendo.
Más tarde nos dan una merienda, así que aprovecho para seguir con “Little Britain” y un capítulo de “Familiy Guy”… qué aburrimiento de tanta tele. También, entre tanto, rellenas la carta verde y el formulario de aduanas.
Al llegar a Seattle, hay que pasar el control. Como llevo el pasaporte en un portapasaportes samsonite que te lo deja llevar abierto, parece que se ha quedado un poco holgado, así que el policía pensaba que lo había falsificado o cambiado la página de identificación… de traca. Al final, le expliqué de qué va el asunto y aquí estoy, a punto de dormir tras meterme una hamburguer típica de aquí, en el Pyramid, justo enfrente al hotel que está pegando al estadio del equipo local de baseball.
Ya he contestado los mails de rigor, así que al sobre, que mañana suena pronto el gallo.. y sólo son las 21:20… ¡ni cuando tenía 5 años me acuesto a esta hora!

De León a Lisboa

Esta semana ha sido entretenida también.

El lunes, como de costumbre, impartí los webinars de rigor, que suelen ser a última hora de la tarde. Nada más finalizar la segunda sesión (para Portugal), salimos pitando hacia León. Sí, hablo en plural, pues Alicia se vino (total, la habitación cuesta lo mismo…).

Llegamos cerca de las 12:30 de la noche, así que poco turimo, teniendo en cuenta que a primera hora tenía training:

Training en León

Training en León

Finalizado el training, tocó salir pitando hacia Madrid, de vuelta a casa, aunque por poco tiempo, pues al día siguiente tenía que estar el Lisboa. Llegamos sobre las 12:00, preparar la maleta y poner el despertador a las 4:00 para llegar con tiempo al vuelo de las 6:50.

Una vez en Lisboa, como tenía mucho tiempo hasta comenzar el training, probé a pillar el bus del aeropuerto en vez de los arriesgados taxis.

Bus de Aeropuerto al centro de Lisboa

Bus de Aeropuerto al centro de Lisboa

Sí, como véis, llevaba la corbata de Bart Simpson, en color corporativo pero con un punto simpático.

Desde Pombal hasta el aula del training, nada mejor que un paseito mañanero…

Vista a lo lejos de Marqués de Pombal

Vista a lo lejos de Marqués de Pombal

Al día siguiente, un breve pequeño training y más reuniones en Lisboa, por la zona de Amoreiras, una zona con grandes edificios y un centro comercial muy importante.

Edificio en Amoreiras

Edificio en Amoreiras

A la salida del training portugués y de camino al hotel (que es “gay friendly”, según booking.com), pude ver un restaurante con mi apellido como nombre, pero la foto no se ve bien

Restaurante Rodas

Restaurante Rodas

Finalmente, vuelta a Madrid, aunque no sin cierto problemilla: Alicia me reservó los vuelos y hoteles. Para ahorrar, pensó que lo mejor era coger de ida EasyJet y de vuelta Vueling, pero hay un problema, la primera opera en la T2 y la segunda en T4, así que, además de llegar en el último vuelo de la noche, tocó coger el metro para ir de una terminal a la otra para recoger el coche.

El viernes estaba tan cansado, que tras las reuniones en Madrid que tuve, llegué a casa y a las 22:30 ya estaba durmiendo.

Semana apretada

La semana comenzó con viaje a Lisboa, aunque en este caso, sólo un día y con vuelta no a Madrid, sino a Barcelona. En Lisboa, tocó otra vez Frango de Guia para comer… en breve me acabarán conociendo por allí. Para la cena, el aeropuerto de Lisboa tiene hasta Pizza Hut, así que ahí comimos.

En Barcelona estuve dos días, martes y miércoles, haciendo un poco “de turismo”. Para comer, desde un chino a un plato combinado (dependiendo del tiempo que tuviera), pero el martes, para la cena, fui a La Tramoia. El sitio está muy bien y toda la comida es a la brasa, pues tienen la cocina a la vista con una especie de barbacoas de carbón. Comí una hamburguesa de solomillo y unos huevos estrellaos. El sitio está cercano al Corte Inglés, a unos diez minutos de mi hotel, el Villarroel, lo que viene bien para darse una vuelta por la zona.

El hotel, parece interesante, pero tenía algunos problemas, como por ejemplo, un aire acondicionado muy ruidoso, una ventana que no cierra bien en la habitación y el agua caliente que sale tibia, pasando un poco de frío al ducharme. Por lo demás, es moderno y está bien, además de estar bastante céntrico, en una zona muy “divertida” (había muchas banderas arcoiris).

El miércoles cogí el tren en Sants hacia el aeropuerto. Esperando al avión (el último de Vueling, es decir, con una hora de retraso) vi a uno de los miembros del jurado de Factor X, Miqui. Con la espera, aproveché para comprar en las Duty Free (timabobos, es más barato en la calle muchas veces), una colonia para Alicia y, para la espera, un Jueves para mi.

De vuelta a casa, al día siguiente tocó darse una vuelta por Guadalajara, así que sólo he tenido el viernes para estar algo más tranquilo y poder cerrar temas pendientes… es más, hoy domingo estoy terminando el curso que tengo que dar mañana.

De Lisboa a Toledo

Como ya comenté en el anterior post, estuvimos en Lisboa el lunes y martes. Tuve todos los días de reuniones, así que poco turismo pude hacer, eso sí, pude comer en el Fogo de Chão y cenar en Sr. Frango de Guia.

El hotel, como siempre, reservado a través de Booking.com, donde siempre tienen precios y ofertas interesantes. En este caso, el hotel era muy moderno… demasiado, pues era “Gay Friendly”.  La habitación tenía neón azul por el cabecero de la cama, pero lo mejor fue la ducha: un difusor inmenso en la parte superior que era como estar bajo una lluvia torrencial.

El resto de la semana, fue algo más tranquilo, con un evento de training al que acudieron dos excompañeros, a los que espero les haya gustado bastante.

El fin de semana, fuimos a Toledo, de visita familiar, que se alargó hasta casi cena. Como ya era mucho abusar, antes que comenzaran los preparativos de la cena nos fuimos para no ser los típicos pesados que no saben cuándo irse. Lo bueno es que allí también hay Mercadona, así que aprovechamos allí para hacer la compra.

Ya pasó la semana

Esta semana ha sido bastante movida, de esas que cuando te das cuenta ya es viernes.

El lunes y martes tocó Portugal, concretamente Lisboa. El miércolesmas reuniones por diversos sitios y el jueves un training (al que por fin han ido antiguos compañeros).

Finalmente, el viernes ha sido para hacer todo lo que había quedado colgando de menos importancia (pues lo importante no se puede dejar pasar, así que me han dado más de las doce de la noche todos los días) y preparar, o mejor dicho, dejar a punto las reuniones de la semana que viene.

Estos días han sido un poco estresantes, de los que hay tanto por hacer que no sabes ni por dónde empezar.

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