Lucecillas en la ciudad

Hoy ha tocado actuación por Madrid. Al terminar el show, no me atrevo a decir de noche, pero sí había oscurecido, lo suficiente para que se enciendan las luces de navidad:

La Cibeles en Navidad 2007

Aunque lo más espectacular era el Paseo de Recoletos, con las lucecillas de formas “raras”. A mi me recuerdan muelles:

Paseo de Recoletos iluminado en Navidad 2007

Antes de cruzar, preparé la cámara, para poder hacer la foto casi sin tener que pararme. No fui el único, cuando hice la foto también había otra persona que había tenido la misma idea.

Turá, turé…

Como una intrépida libelula… así decía cierta canción, en la que daban:

Bambú

Lo siento, tenía que hacerlo al pasar hoy por esa estación.

Y sobre el tema del bambú seguimos hablando, porque le he dado otra vez caña a RENFE, mis amigos. Esta vez han sido tres reclamaciones, una por el pésimo diseño de la estación de Tres Cantos, que no encauza el flujo de gente al llegar un tren, otra por no tener operativo el único medio para comprar billetes en Chamartín al salir del metro y otra por la impuntualidad repugnante de sus tartanas sobre raíles.

El inútil inglés

Como ya he comentado, tengo un nuevo móvil, lo que implica comprar también su correspondiente funda para el cinturón (no puedo vivir sin ella).

En todo tipo de tiendas (Fnac, PhoneHouse…) no hemos encontrado el modelo concreto que indica el fabricante y las genéricas no me gustan (si tienes un móvil bueno, que la funda sea buena también).

Finalmente, parece que encontramos la solución en “El Tajo Inglé” (sic), así que, puestos a ir, vayamos al que más cosas tiene, el de Castellana.

Parece que apuestan fuerte por Nokia, ya que Sony Ericsson lo tiene casi por pena y la zona de fundas y accesorios deja mucho que desear, con cuatro chorradas.

Preguntamos a una dependienta, que insistía en revisar el expositorio, hasta que me obliga a enseñarle la envergadura de mi aparato. Como se da cuenta que no está ahí, me dice que no, no hay, a lo que le pido que mire el modelo concreto y me dice que no, que no puede ver eso en el ordenador… ¡¡¡¡Me estás diciendo que estos grandes y reputados almacenes son INCAPACES de buscar una referencia en el ordena!!!!. La muy mala pécora, dijo que iba a comprobar y ya no apareció… entre eso y las malas formas hasta que nos atendieron tanto por los dependientes como por los pijales que no saben la utilidad de una cola fifo, salimos bastante calentitos.

Al final, la solución que tenía que haber probado primero (pero que le falla tener una web en la que comprobar los productos), Boulanger. Más barato que por eBay a sitios de dudosa reputación. Ni qué decir tiene que además, me llevé el cargador del coche.

Pasividad (de la gente/sociedad)

Yendo a comprar al Carrefour que tengo al lado de casa, veo, junto a la rampa de acceso un carro de la compra abandonado que dificulta el paso.

Pasando de lado sigo mi camino, hacemos la compra en no más de 20 minutos y vuelta a 127.0.0.1 otra vez.

Hasta ahí todo bien, porque… El carro sigue ahí, nadie se ha dignado a quitarlo… es sólo empujarlo un poquito, lo justo para no molestar, además del peligro de que se vaya hacia la rotonda y se lo coma un coche.

Esto me recuerda a un experimento que hice una vez en la Biblioteca de la Politécnica de Alcalá: en mitad del pasillo, puse un par de sillas que no dejaban pasar. La gente, al llegar pasaba como podía, como si las sillas dieran calambre, sin tocarlas, sin apartarlas, sin… darle una patada aunque fuese.

El carro lo he lanzado cuesta abajo, donde no molestará en mucho tiempo (da a zona de mantenimiento). Las sillas las quité cuando me cansé de tan lamentable espectáculo.

De tarde

Sí, por la tarde me toca currar esta semana. Es una experiencia nueva, pues tengo toda la mañana para hacer cosas, como limpiar, ir de compras… El único problema es que vas a contracorriente de todo el mundo, lo que también tiene sus ventajas: no hay atascos.

Por suerte o desgracia, es temporal, por una sustitución, así que en breve, saldré de este cambio en la rutina.

Desde el móvil

Aquí estoy posteando desde el móvil a modo de experimento.

La interfaz de WordPress parece que se adapta bien a la pequeña pantalla del terminal.

Como aplicaciones que ya he probado con éxito están Fring, ActiveSync, MgMaps y GoogleMaps, además de la capcidad imap y ahora el pequeño navegador Opera que me permite escribiros estas líneas.

Nuevo móvil

El día 8, comenzó un nuevo catálogo en Urende, en el que promocionaban el Sony-Ericsson P990i por 139 euros.

Ese mismo día, casi sin querer, pasamos por allí, con la mala suerte que se había terminado. Convencidos que se trata de una oferta reclamo, pusimos una reclamación, que desembocó en una llamada a los tres días para ir a por el dispositivo. Como se suele decir, quien no llora…

Entre otras cosas, ha sido una de las razones por las que he abandonado un poco el blog estos días. Hay que aprender a manejarlo, actualizar el firmware (que es bastante antiguo), no olvidar de ver Muchachada Nui…

Ahora mismo, ya tiene de todo, desde Google Maps, correo IMAP, Fring (messenger, skype, sip y google talk), RSS…

En definitiva, un todo en uno a buen precio, salvo porque es un poco grande, dificultando que encuentre una funda para cinturón con pinza giratoria adecuada, lo que me ha llevado a situaciones graciosas como me dijo una dependienta en una tienda: “¡nunca había visto uno tan gordo!”.

"Concierto" de Jean Michel Jarre

Pues sí, al final fuimos al “concierto”, por llamarlo de algún modo.

Tras un paseíto por Madrid, desde Alonso Martínez hasta Fuencarral, llegamos al cine donde se proyectaba el evento.

Todo parece perfecto: las entradas reservadas en mi poder, las butacas vip con doble apoyabrazos y espacio para estirar las piernas, justo en medio de la sala… ¿qué más se puede pedir?.

Pues se puede pedir que:

1) No pongan un DVD en la pantalla grande, sino un HD-DVD o BlueRay, sin olvidar los sistemas que creo que existen de Cine Digital, con resoluciones impresionantes. Aquello parecía una cinta VHS

2) Sonido como Dios manda… que los bajos de un Moog resuenen dentro de ti, y no el sonido gatuno que emanaba de los altavoces. Cualquier home-cinema normal lo supera.

3) Que no haya errores de continuidad en una grabación en directo. Si Francis Rimbert está quitando cables de un cacharro, en el siguiente plano no aparezca tocando en un sinte de espaldas al anterior.

4) Que el gran Jean Michel no se equivoque al tocar… ¿Sólo yo escuché un par de “mordentes” que no venían a cuento?. No me lo creo.

5) Otra vez, que Jean Michel sepa llevar el tempo. Si sabes que Rimbert toca lo mismo que tu, para añadir sonido polifónico, ensáyalo para que no empieces antes/después que él.

En definitiva, tras los poco más de 50 minutos que duró el evento, la gente no se movió del asiento al terminar… ni siquiera cuando la pantalla del cine se puso azul, con el simbolito de DVD finalizado. Cuando se dieron cuenta que Jean Michel no iba a aparecer (imagino que valorando su integridad física), fue cuando poco a poco nos comenzamos a levantar.

Como bien dice Alicia, los peores 5 euros de mi vida (sin contar gasolina, parking, venta anticipada, cena fuera….)

¿Piensas en defraudar?

Acabo de ver el anuncio de la Agencia Tributaria, donde te preguntan si piensas no declarar todo, pues, de hacerlo así, no habrá colegios, ciudades verdes, monumentos conservados, hospitales…

Yo, sin embargo, cuando me sablean los de Hacienda pienso en:

*) Sueldos de concejales/alcaldes escandalosos.

*) Subvenciones a titiriteros y “hartistas”.

*) Compras de arte y remodelaciones en los despachos de “Menestros” .

*) Consejeros y “ponedores de cazo”.

*) Viviendas VPO a “hijos-de”, “sobrinos-de” y demás “relación familiar-de”.

*) Becas a “nosesabequién”/”nolasnecesito”.

*) Pérdida del poder adquisitivo de la clase media.

*) Ministerio de dudosa utilidad.

En cualquier caso, habrá que pagar…

¿y por qué no te callas?

Esta semana, en la TV sólo se habla de una cosa: la cumbre iberoamericana, en la que hubo un pequeño enfrentamiento como ya habréis oído. Incluso han sacado un politono para los móviles que causa furor.

Pues bien, he estado en Madrid justo al lado de la Embajada de dicho país, concretamente, un par de plantas encima, pues está en un edificio de oficinas “normal”.

Al volver de comer, siempre alguno de los que íbamos, pulsaba el número de la planta dichosa, a lo que al parar el ascensor y abrirse las puertas, comenzábamos a corear la famosa frase. Había un estadounidense con nosotros que pensaba que estábamos locos, pero ya le explicamos qué pasaba y comprendió por qué nos reíamos tanto.